Hablar de infecciones de transmisión sexual sigue siendo incómodo para muchas personas. Y esa incomodidad tiene un costo real: exámenes que se postergan, infecciones que se detectan tarde y tratamientos que llegan cuando el problema ya creció.
Los exámenes preventivos de ITS existen precisamente para romper ese ciclo. Son simples, accesibles y en muchos casos no requieren ni siquiera tener síntomas para pedirlos.
¿Por qué hacerse exámenes preventivos de ITS?
Muchas infecciones de transmisión sexual no generan síntomas evidentes durante meses o incluso años. Una persona puede estar infectada, transmitir la infección a otras personas y no saberlo. La única forma de saberlo con certeza es a través de un examen.
Detectar una ITS a tiempo hace una diferencia enorme. La mayoría tienen tratamiento efectivo cuando se encuentran en etapas tempranas. Dejadas sin diagnóstico, algunas pueden generar complicaciones de salud relevantes a largo plazo.
Los exámenes más comunes
VIH: El examen de VIH se realiza con una muestra de sangre. Detecta anticuerpos o el propio virus. Existe también el test rápido que entrega resultados en minutos. Se recomienda realizarlo al menos una vez al año para personas sexualmente activas.
Sífilis: Se detecta con examen de sangre (VDRL o RPR). La sífilis es altamente tratable cuando se diagnostica a tiempo, pero puede generar consecuencias serias si no se trata.
Hepatitis B y C: Ambas se transmiten por vía sexual y también por sangre. Se detectan con examen de sangre. La hepatitis B tiene vacuna disponible.
Clamidia y gonorrea: Son las ITS bacterianas más frecuentes. Se detectan con muestra de orina o hisopado genital. Muchas veces no generan síntomas, especialmente en mujeres.
Virus del papiloma humano (VPH): No existe un examen de sangre para el VPH. En mujeres, el PAP y la colposcopía permiten detectar lesiones asociadas. Existe vacuna preventiva.

¿Quién debería hacerse estos exámenes?
Cualquier persona sexualmente activa puede beneficiarse de un control periódico. No es necesario tener síntomas ni haber tenido múltiples parejas.
Personas sexualmente activas: un control anual básico que incluya VIH y sífilis es una práctica razonable.
Personas con mayor exposición o cambios recientes de pareja: es recomendable incluir clamidia, gonorrea y hepatitis.
Mujeres: el PAP cervicouterino forma parte del control preventivo y se recomienda cada tres años desde los 25 años, o según indicación médica.
Cómo pedirlos en Mediclic
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Si tienes dudas sobre qué exámenes pedir según tu situación, puedes consultar con un médico online y obtener orientación personalizada.










